sábado, 3 de octubre de 2009

No entiendo por qué, nose como, pero si se desde cuando. Era un día normal, aburrido, no esperaba nada especial, ningún milagro, pero apareciste. Fue increible, cuando me hablaste, te ví y caí rendida a tus pies. Me hablabas más y más, mostrabas interés en mí, me hacías sentir especial. Sabías que decir, sabías como tratarme, supiste enamorarme. Al rato, me pediste mi teléfono, un sentimiento de triunfo y esperanza llenó mi corazón. Eras casi perfecto.
Más tarde me llamaste, me paralizé. Esa voz dulce, tierna que reproducía las palabras mejores seleccionadas, era música en mis oidos. Hablamos horas y horas, miré el reloj y ya era la mañana, habíamos pasado toda la noche hablando.
Las noches de llamadas se iban repitiendo y repitiendo, cada véz se ponía mejor, me encantabas. Cada día nos necesitabamos más, vernos, sentirnos, amarnos. Pero todo fue terminando, por mi culpa, por supuesto. Dejé de interesarme y empezé a despreciarte, tenía mis razones, claro. No eras un príncipe azul, por lo menos superficialmente.
Luego, llego ESE día, era 13, ese condenado día, eran 5, 6 0 7 meses que se cumplían desde que había conocido a otro. Te dolió mi reacción, me sentí fatal. No quería lastimarte, pero ya lo había hecho.
Tubimos idas y vueltas. Me rogaste volver muchas veces, yo, te daba esperanzas y luego te rechazaba, solo por diversión. Fuí una idiota, lo sé, pero vos no sos un angelito del todo, no? NO. Hipócrita, te quejabas de mis acciones (teniendo razón, lo acepto) y vos hacías cosas iguales o peores, hah!
Pero al final, el tiempo nos alejó, pero yo nunca te olvidé y vos se ve que si. Te cansaste de mí, ya no me querés mas, fuí una idiota y más haya de que vea como tratás a todas de la misma forma que me tratabas a mí, haciendolas sentir especiales, como a mí, te necesito. Sos mi adicción, mi droga que no me deja en paz. Te quiero, te quiero cerca, ya, aca, conmigo, y no se puede.
Fuiste, sos y serás un idiota, pero no te explico lo que daría por tenerte devuelta.

1 comentario: